lunes 13 de diciembre de 2010

Enrique Morente.

Hoy Granada se queda muda, no queda ni un quejío.
¡Pena!, pena negra, pena.
Los álamos murmullan, se ha ido.
¡Ay!, no queda ni un quejío.
Maestro, canta, cántale a las estrellas, sigue cantando.
Tu mano acaricia el lomo de Laika y con Carlos te tomas un vinillo.
Y al compás se oye copla, aullido y quejío.